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Prostitutas cordoba españa tres prostitutas en la calle otto dix

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Y así debía ser. Estaba en juego toda una época. El propio grupo la tenía muy claro. En la guía confeccionada para la exposición El arte en Berlín , de , podía leerse: Escuchad cómo gritan de felicidad estos cuadros, cómo se derrumban ante la seriedad, cuando el dolor hace estallar los gemidos, cómo gritan de rabia bajo los golpes y el entrechocarse de formas, de colores que gruñen y zumban. Lo cierto es que el expresionismo tocaba a su fin y pintores como Otto Dix iban a participar activamente en su disolución pero también en su superación y renovación.

Felixmüller viró hacia el comunismo de los consejos obreros y en la exposición El arte en Berlín se exigió que una de las pinturas de Dix fuera retirada, sin contar el pintor con el apoyo del Comité Directivo.

Tras la ausencia de Felixmüller las fugas y las entradas fueron constantes, hasta el punto de que cuando en mayo de se organice una retrospectiva de los miembros fundadores, sólo Dix permanecía en el grupo. De modo que soy un realista. Tengo que verlo todo. Tengo que presenciar en persona todos los abismos insondables de la vida. Se convirtió en un laboratorio de la historia. En ella las contradicciones de la época alcanzaron una virulencia tal que a la postre fue aniquiladora pero cuyos roces, cuyas embestidas, hicieron saltar chispas de auténtico genio, produjeron una revolución en el arte y en la vida.

Y Dix estuvo allí para pintarlo. Enloquecido capitalismo, vertiginoso jazz, alcohol, drogas, y baile. Y también lisiados que arrastran sus muñones por las aceras, y prostitutas decrépitas que lucen sus despojos a las puertas de las mansiones. Frenética danza de la muerte, Metrópolis nos ofrece una modernidad reflexiva, crítica y madura.

En enero de Alban Berg presentó su Wozzeck. Hubo críticos que la valoraron, es cierto, aunque al final ganaría otra apuesta: Y no sólo eso. Se acercaban malos tiempos no sólo para el teatro. Erwin Piscator era consciente de ello y radicalizó su trabajo en consecuencia: Atraído por el deslumbrante Berlín en Bertold Brecht también acude allí. Pero para pasarlo mal. Miserable, viviendo en un cuchitril gélido, sin apenas comer, en la primavera de es llevado por unos amigos al hospital de la caridad: Todo aquello no podía durar.

El caldo de cultivo había engordado lo suficiente. La desbocada inflación de los primeros años veinte había sido controlada, pero al final de la década era el paro lo que amenazaba a unos alemanes cuyo nivel de vida se había deteriorado, cuya salud empeoraba por momentos: Y la marea nazi no iba a perder su oportunidad. El 30 de enero de Hindenburg pide a Hitler que ocupe el cargo de canciller. En abril de ese mismo Manfred von Killinger, comisario del Reich en el land de Sajonia anota en su diario: Y sí, vive todavía.

Pero hizo algo parecido. En Constanza Otto Dix pintó paisajes, regresó a motivos de la tradición cristiana, hizo algunos retratos y, cuando podía, volvía a su adorada Dresde. También fue llamado a filas y hecho prisionero por los franceses. A su regreso del cautiverio acudió a su refugio junto al lago, pero permaneció intacto su amor por la salvajemente destruida ciudad del Elba.

Hasta su muerte, el 25 de julio de , mantuvo un precario equilibrio entre las dos Alemanias. Como el de toda una época. Del brillo fascinante del Berlín dorado quedaron, tras la guerra, Otto Dix fue testigo de todo aquello y dejó constancia de ello: Para qué es bueno esto, ni yo mismo lo sé.

Porque es un sí repleto de sensibilidad, de ternura incluso. De desolación a veces. Texto de Antonio García Vila Fuente: En estos años, la ciudad se esforzaba por llevar la cuadrícula de sus manzanas hasta los alrededores de la plaza Miserere, aunque las polvorientas calles que llegaban hasta allí estaban cortadas en su mayoría, por terrenos baldíos que a pocas cuadras se convertían en las quintas y predios que separaban a la ciudad, de los vecinos partidos de Flores y Belgrano.

El gran flujo de recién llegados, en su mayoría hombres jóvenes y solteros, generó una evidente desproporción entre estos y mujeres de similares características. Si bien ellas ejercían su comercio, no se puede hablar de estos lugares como casas de prostitución, porque como fachada o por renta genuina se dedicaban mayoritariamente a la venta de alimentos y bebidas y el sexo era una actividad marginal, como lo eran el juego de naipes y las apuestas.

La escasez de mujeres y el despertar económico de la floreciente metrópolis impulsó la codicia de algunos hombres que vieron como gran negocio traer a estas costas a jóvenes mujeres europeas con el pretexto de ofrecerlas en matrimonio.

En principio esta idea fue tan bien recibida, que algunos investigadores se animan a especular que sectores de la propia iglesia católica financiaron este primer viaje. Recorrían especialmente el centro de Europa, visitando humildes familias que, con la esperanza de un futuro mejor e ignorando los peligros, cedían a sus hijas. Los tratantes contraían matrimonio con estas jóvenes, en muchos casos fraguados y en otros reales, lo que implicaba que, cuando el esposo era de otra nacionalidad, la mujer perdiera la propia y consecuentemente el derecho de reclamar ante las autoridades consulares de su patria.

Una vez llegadas a los burdeles porteños, no había ley que las amparara ni forma de hacer saber de la explotación a que eran sometidas.

Por dichas denuncias y algunas notas de la prensa, sabemos que en la mayoría de los casos obedecían a los ruidos molestos, borracheras, peleas con arma blanca y ocasionalmente de fuego, y pequeños robos. Pero hay uno que llamó particularmente nuestra atención: A comienzos de , la dueña de la casa era Concepción Amalla. Las constantes denuncias de los vecinos 4 , sea por los alborotos, sea por el trato que se daba a las pupilas, hacían este establecimiento muy conocido por la Municipalidad y la policía, aunque casi por dos años el lugar no recibiera clausura alguna.

El 9 de febrero de , el comisario de la seccional correspondiente, eleva un informe al jefe de la policía en el que dice: El propio comisario admite de puño y letra que eran reiteradas las denuncias y los testigos que le hubieran permitido clausurar el prostíbulo, pero como él mismo no era testigo ocular no hizo caso a las mismas.

Era comprensible, pues, que los vecinos enviaran notas y solicitadas a la prensa en busca de amparo y como forma de presión. Un año después, con nuevos dueños en el lupanar de Corrientes 35, los vecinos hacen otra presentación con varias firmas que nuevamente es desatendida. Enseguida fueron despedidas de la casa pero sus ropas se las detuvieron con la escusa de que debían dinero en la casa y concluyeron por despojar por métodos violentos las carabanas y un medallón que tenía puestos la mujer Emilia.

Unas presentaban varias contusiones de los golpes que habían recibido. Lo mismo que Margarita que venía con la boca llena de sangre cuando se presentó en esta comisaría a quejarse de lo que pasaba. A Elisa le rompieron sus ropas cuyos pedazos remito a usted. De lo anterior podemos obtener varios datos de importancia: Conocemos el trato al que eran sometidas las mujeres y la forma en que retenían sus pertenencias. Llegadas a Buenos Aires se les informaba que tenían una deuda por el viaje, por la ropa que se les daba y hasta por la propia comida.

Como si no fuera suficiente, los precios eran sobrevaluados varias veces y la deuda se tornaba impagable. El método era aplicado con igual rigurosidad en todos los locales de la ciudad. Dado que no existía ninguna normativa para las casas de prostitución, todos los reclamos de vecinos y prostitutas quedaban al amparo de la buena voluntad de la autoridad, pero como se sabe, cuando hay negocios de por medio la buena voluntad flaquea.

En otro caso expuesto ante el mismo comisario el 4 de agosto de , se presenta Clarisa Berthow, francesa de 21 años, soltera, que relata haber estado en Montevideo en el lupanar de la calle Buenos Aires 53 y que de allí fue traída a nuestra ciudad siendo vendida en 4.

Llamada a prestar declaración, la dueña del prostíbulo alega que la joven tiene una deuda con ella y que por tal motivo no le entrega sus pertenencias. La Ordenanza sobre prostitución de distaba mucho de resolver los problemas sociales y sanitarios para los que había sido dictada, y si bien no involucraba a todo el universo y todos los actores a los que debía comprender, una mirada indiscreta podría notar que cumplía con las motivaciones de algunos de sus oscuros impulsores.

Desde su misma promulgación comenzaron las críticas. El problema fue que la Municipalidad delegó su responsabilidad en las gerentas de cada uno de los prostíbulos, dejando que contrataran a un médico de su elección, hecho que desde el inicio generó todo tipo de arbitrariedades, haciendo totalmente ineficiente el control.

La Asociación Médica Bonaerense, con gran tino, hizo una serie de críticas en especial la referida al artículo 15, que decía: Ninguna mujer enferma dejó de prestar sus servicios sexuales mientras permanecía en las casas. No hay punto en la Ordenanza que representara los derechos de las trabajadoras ni las auxiliara para abandonar dicho rol. Muchas de estas mujeres huían de sus encierros por los malos tratos que recibían. Artículos 12 y Es imaginable que teniendo una potestad absoluta sobre la vida de sus esclavas, los rufianes proyectaran sus negocios a lo grande.

No es casual que en la misma semana de la promulgación de la ordenanza, estos mercaderes dejaran sus pequeños burdeles para instalarse en grandes casas, dispuestos a llenarlas de lujo y comodidad. En contraparte, la autoridad municipal centró toda su atención en el cobro de patentes, el arancelamiento de las inspecciones y las multas. Llama la atención o tal vez no tanto… que las reglamentaciones de la autoridad municipal no encuadraran en ellas a las decenas de pequeños locales y a las mujeres que en ellos comerciaban.

Cuando habla de casas de prostitución y define las características que han de tener, se refiere a establecimientos inexistentes hasta ese momento, e imposibilita el registro de los que venían funcionando, imponiendo patentes y registros excesivamente altos para que pudieran ser afrontados por éstos. Pretender que por verse impedidos de pagar las altas patentes que se requerían, cerrarían los locales que hasta ese momento funcionaban, es a todas luces ingenuo.

Con un marco legal que les daba cierta cobertura para instalarse, los tratantes comenzaron a tramitar permisos para sus nuevos locales. Adolph Hönig abrió una importante casa en la calle Corrientes en la que puso como regenta a Matilde Salowitz. Entusiasmado con los progresos de sus negocios del Río de la Plata, envió por otro de sus hermanos, Simón, para abrir una segunda casa en la calle Temple 10 , que sería regenteada por Ernestina Rabanowic.

Instalar estas casas tenía un costo de entre y mil pesos, suma similar a la que reportaba cada remesa de mujeres de Europa. Al mismo tiempo que el conocido matrimonio Rock seguía trabajando en su local de Corrientes 35, obtenía el permiso de habilitación y comenzaba los trabajos de decoración en la casa de Cerrito Pero la suerte les fue esquiva y la presión y el mal humor de los vecinos hicieron imposible trasladarse a esta nueva dirección, perdiendo así todo su capital.

Leamos ahora una de las solicitadas que por aquellos días, se publicaban en los diarios: Si bien aquellos casinos han cerrado, desgraciadamente la ciudad de Buenos Aires se encuentra invadida de casas con puerta de fierro. Nos hemos librado de un mal y ya tenemos otro peor invadiendo hasta aquellos barrios que antes habían tenido la suerte de ser eximidos de este flagelo. Es triste ver que aquellos negociantes infames invocan la autorización oficial y se burlan de las familias que tienen la desgracia de ser vecinos de esta gente.

La regente era Ana Snot y si bien Rosa a veces nombrada Ana concurría todos los días para vigilar sus negocios, ésta, junto con Carlos y un socio de ambos llamado Janet, vivían en una casa de altos en Cerrito , demostrando así que los dueños de los prostíbulos no siempre vivían en estos.

Hacia allí es a donde vamos. Como hemos visto, la inspección médica corría por cuenta de la regenta de cada casa, quien debía contratar a un médico para tal fin. Como germen primitivo de organizaciones que, varios años después, llegarían a tener el peso de la Zwig Migdal, estos primeros tratantes se reunían en forma frecuente, a modo de cofradía, para realizar sus acciones.

Esta actividad no era ignorada por la policía. Justo Meza pasa a hacerse cargo de la fiscalización de Corrientes y desde el primer día demuestra un extraordinario respeto por la tarea asignada. El hecho es que para evitar nuevas evasiones se mandó cerrar dicha azotea con una reja de dos metros. Se sabe que si bien las mujeres no fueron regresadas a la casa, el reclamo que los Rock hicieron ante las autoridades, privó a las muchachas de retirar sus pertenencias, abandonadas en la huida.

prostitutas cordoba españa tres prostitutas en la calle otto dix A rebufo del Grupo de Noviembre berlinés videos xxx prostitutas prostitutas en orihuela constituyeron multitud de agrupaciones similares: El método era aplicado con igual rigurosidad en todos los locales de la ciudad. Tengo que presenciar en persona todos los abismos insondables de la vida. Dan vueltas, observan divertidos prostibulos ecuador prostitutas africanas follando las mujeres que allí ofrecen sus servicios sexuales a cambio de dinero, hacen comentarios obscenos sobre el cuerpo de. A continuación, una prueba categórica de lo expresado.

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El ansiado orden parecía reinar de nuevo. Mas esas muertes no han servido para nada. Entre noviembre de y marzo de , el promedio de parados en Berlín es de Asimismo la ciudad debe encargarse de A ello se suman los millares de afectados por la gripe y la miseria y la desnutrición infantil. Y los artistas no pueden permanecer ajenos a todo ello. Hoerle rinden homenaje a la memoria de los revolucionarios encarcelados o asesinados en Vivos. En los nazis lo destruyeron: Otto Dix no fue ajeno, en absoluto, a todo esto.

Arte y política se dan ahora la mano. No tuvieron éxito, es cierto, pero lucharon con todas sus fuerzas para conseguirlo. A rebufo del Grupo de Noviembre berlinés se constituyeron multitud de agrupaciones similares: De toda aquella efervescencia han quedado hoy pocos nombres.

Ilya Ehrenburg los juzgó ya en con una severidad no exenta de sentido: En mis anotaciones tropiezo todavía con algunos títulos de cuadros: Sinfonía en sangre, Radio caos, Espectro del fin del mundo , etc. La desarmonía anímica buscaba una salida. Y así debía ser. Estaba en juego toda una época.

El propio grupo la tenía muy claro. En la guía confeccionada para la exposición El arte en Berlín , de , podía leerse: Escuchad cómo gritan de felicidad estos cuadros, cómo se derrumban ante la seriedad, cuando el dolor hace estallar los gemidos, cómo gritan de rabia bajo los golpes y el entrechocarse de formas, de colores que gruñen y zumban.

Lo cierto es que el expresionismo tocaba a su fin y pintores como Otto Dix iban a participar activamente en su disolución pero también en su superación y renovación.

Felixmüller viró hacia el comunismo de los consejos obreros y en la exposición El arte en Berlín se exigió que una de las pinturas de Dix fuera retirada, sin contar el pintor con el apoyo del Comité Directivo. Tras la ausencia de Felixmüller las fugas y las entradas fueron constantes, hasta el punto de que cuando en mayo de se organice una retrospectiva de los miembros fundadores, sólo Dix permanecía en el grupo.

De modo que soy un realista. Tengo que verlo todo. Tengo que presenciar en persona todos los abismos insondables de la vida. Se convirtió en un laboratorio de la historia. En ella las contradicciones de la época alcanzaron una virulencia tal que a la postre fue aniquiladora pero cuyos roces, cuyas embestidas, hicieron saltar chispas de auténtico genio, produjeron una revolución en el arte y en la vida. Y Dix estuvo allí para pintarlo. Enloquecido capitalismo, vertiginoso jazz, alcohol, drogas, y baile.

Y también lisiados que arrastran sus muñones por las aceras, y prostitutas decrépitas que lucen sus despojos a las puertas de las mansiones. Frenética danza de la muerte, Metrópolis nos ofrece una modernidad reflexiva, crítica y madura. En enero de Alban Berg presentó su Wozzeck. Hubo críticos que la valoraron, es cierto, aunque al final ganaría otra apuesta: Y no sólo eso. Se acercaban malos tiempos no sólo para el teatro.

Erwin Piscator era consciente de ello y radicalizó su trabajo en consecuencia: Atraído por el deslumbrante Berlín en Bertold Brecht también acude allí. Pero para pasarlo mal. Miserable, viviendo en un cuchitril gélido, sin apenas comer, en la primavera de es llevado por unos amigos al hospital de la caridad: Todo aquello no podía durar. El caldo de cultivo había engordado lo suficiente. La escasez de mujeres y el despertar económico de la floreciente metrópolis impulsó la codicia de algunos hombres que vieron como gran negocio traer a estas costas a jóvenes mujeres europeas con el pretexto de ofrecerlas en matrimonio.

En principio esta idea fue tan bien recibida, que algunos investigadores se animan a especular que sectores de la propia iglesia católica financiaron este primer viaje. Recorrían especialmente el centro de Europa, visitando humildes familias que, con la esperanza de un futuro mejor e ignorando los peligros, cedían a sus hijas.

Los tratantes contraían matrimonio con estas jóvenes, en muchos casos fraguados y en otros reales, lo que implicaba que, cuando el esposo era de otra nacionalidad, la mujer perdiera la propia y consecuentemente el derecho de reclamar ante las autoridades consulares de su patria. Una vez llegadas a los burdeles porteños, no había ley que las amparara ni forma de hacer saber de la explotación a que eran sometidas. Por dichas denuncias y algunas notas de la prensa, sabemos que en la mayoría de los casos obedecían a los ruidos molestos, borracheras, peleas con arma blanca y ocasionalmente de fuego, y pequeños robos.

Pero hay uno que llamó particularmente nuestra atención: A comienzos de , la dueña de la casa era Concepción Amalla. Las constantes denuncias de los vecinos 4 , sea por los alborotos, sea por el trato que se daba a las pupilas, hacían este establecimiento muy conocido por la Municipalidad y la policía, aunque casi por dos años el lugar no recibiera clausura alguna. El 9 de febrero de , el comisario de la seccional correspondiente, eleva un informe al jefe de la policía en el que dice: El propio comisario admite de puño y letra que eran reiteradas las denuncias y los testigos que le hubieran permitido clausurar el prostíbulo, pero como él mismo no era testigo ocular no hizo caso a las mismas.

Era comprensible, pues, que los vecinos enviaran notas y solicitadas a la prensa en busca de amparo y como forma de presión. Un año después, con nuevos dueños en el lupanar de Corrientes 35, los vecinos hacen otra presentación con varias firmas que nuevamente es desatendida. Enseguida fueron despedidas de la casa pero sus ropas se las detuvieron con la escusa de que debían dinero en la casa y concluyeron por despojar por métodos violentos las carabanas y un medallón que tenía puestos la mujer Emilia.

Unas presentaban varias contusiones de los golpes que habían recibido. Lo mismo que Margarita que venía con la boca llena de sangre cuando se presentó en esta comisaría a quejarse de lo que pasaba. A Elisa le rompieron sus ropas cuyos pedazos remito a usted. De lo anterior podemos obtener varios datos de importancia: Conocemos el trato al que eran sometidas las mujeres y la forma en que retenían sus pertenencias.

Llegadas a Buenos Aires se les informaba que tenían una deuda por el viaje, por la ropa que se les daba y hasta por la propia comida. Como si no fuera suficiente, los precios eran sobrevaluados varias veces y la deuda se tornaba impagable.

El método era aplicado con igual rigurosidad en todos los locales de la ciudad. Dado que no existía ninguna normativa para las casas de prostitución, todos los reclamos de vecinos y prostitutas quedaban al amparo de la buena voluntad de la autoridad, pero como se sabe, cuando hay negocios de por medio la buena voluntad flaquea. En otro caso expuesto ante el mismo comisario el 4 de agosto de , se presenta Clarisa Berthow, francesa de 21 años, soltera, que relata haber estado en Montevideo en el lupanar de la calle Buenos Aires 53 y que de allí fue traída a nuestra ciudad siendo vendida en 4.

Llamada a prestar declaración, la dueña del prostíbulo alega que la joven tiene una deuda con ella y que por tal motivo no le entrega sus pertenencias.

La Ordenanza sobre prostitución de distaba mucho de resolver los problemas sociales y sanitarios para los que había sido dictada, y si bien no involucraba a todo el universo y todos los actores a los que debía comprender, una mirada indiscreta podría notar que cumplía con las motivaciones de algunos de sus oscuros impulsores. Desde su misma promulgación comenzaron las críticas. El problema fue que la Municipalidad delegó su responsabilidad en las gerentas de cada uno de los prostíbulos, dejando que contrataran a un médico de su elección, hecho que desde el inicio generó todo tipo de arbitrariedades, haciendo totalmente ineficiente el control.

La Asociación Médica Bonaerense, con gran tino, hizo una serie de críticas en especial la referida al artículo 15, que decía: Ninguna mujer enferma dejó de prestar sus servicios sexuales mientras permanecía en las casas. No hay punto en la Ordenanza que representara los derechos de las trabajadoras ni las auxiliara para abandonar dicho rol. Muchas de estas mujeres huían de sus encierros por los malos tratos que recibían.

Artículos 12 y Es imaginable que teniendo una potestad absoluta sobre la vida de sus esclavas, los rufianes proyectaran sus negocios a lo grande. No es casual que en la misma semana de la promulgación de la ordenanza, estos mercaderes dejaran sus pequeños burdeles para instalarse en grandes casas, dispuestos a llenarlas de lujo y comodidad.

En contraparte, la autoridad municipal centró toda su atención en el cobro de patentes, el arancelamiento de las inspecciones y las multas. Llama la atención o tal vez no tanto… que las reglamentaciones de la autoridad municipal no encuadraran en ellas a las decenas de pequeños locales y a las mujeres que en ellos comerciaban. Cuando habla de casas de prostitución y define las características que han de tener, se refiere a establecimientos inexistentes hasta ese momento, e imposibilita el registro de los que venían funcionando, imponiendo patentes y registros excesivamente altos para que pudieran ser afrontados por éstos.

Pretender que por verse impedidos de pagar las altas patentes que se requerían, cerrarían los locales que hasta ese momento funcionaban, es a todas luces ingenuo.

Con un marco legal que les daba cierta cobertura para instalarse, los tratantes comenzaron a tramitar permisos para sus nuevos locales. Adolph Hönig abrió una importante casa en la calle Corrientes en la que puso como regenta a Matilde Salowitz. Entusiasmado con los progresos de sus negocios del Río de la Plata, envió por otro de sus hermanos, Simón, para abrir una segunda casa en la calle Temple 10 , que sería regenteada por Ernestina Rabanowic.

Instalar estas casas tenía un costo de entre y mil pesos, suma similar a la que reportaba cada remesa de mujeres de Europa. Al mismo tiempo que el conocido matrimonio Rock seguía trabajando en su local de Corrientes 35, obtenía el permiso de habilitación y comenzaba los trabajos de decoración en la casa de Cerrito Pero la suerte les fue esquiva y la presión y el mal humor de los vecinos hicieron imposible trasladarse a esta nueva dirección, perdiendo así todo su capital. Leamos ahora una de las solicitadas que por aquellos días, se publicaban en los diarios: Si bien aquellos casinos han cerrado, desgraciadamente la ciudad de Buenos Aires se encuentra invadida de casas con puerta de fierro.

Nos hemos librado de un mal y ya tenemos otro peor invadiendo hasta aquellos barrios que antes habían tenido la suerte de ser eximidos de este flagelo. Es triste ver que aquellos negociantes infames invocan la autorización oficial y se burlan de las familias que tienen la desgracia de ser vecinos de esta gente. La regente era Ana Snot y si bien Rosa a veces nombrada Ana concurría todos los días para vigilar sus negocios, ésta, junto con Carlos y un socio de ambos llamado Janet, vivían en una casa de altos en Cerrito , demostrando así que los dueños de los prostíbulos no siempre vivían en estos.

Hacia allí es a donde vamos. Como hemos visto, la inspección médica corría por cuenta de la regenta de cada casa, quien debía contratar a un médico para tal fin.

Como germen primitivo de organizaciones que, varios años después, llegarían a tener el peso de la Zwig Migdal, estos primeros tratantes se reunían en forma frecuente, a modo de cofradía, para realizar sus acciones. Esta actividad no era ignorada por la policía. Justo Meza pasa a hacerse cargo de la fiscalización de Corrientes y desde el primer día demuestra un extraordinario respeto por la tarea asignada.

El hecho es que para evitar nuevas evasiones se mandó cerrar dicha azotea con una reja de dos metros. Se sabe que si bien las mujeres no fueron regresadas a la casa, el reclamo que los Rock hicieron ante las autoridades, privó a las muchachas de retirar sus pertenencias, abandonadas en la huida.

En el parte del 10 de abril de , el Dr. En estos primeros meses se destaca la compasión que sentía por las jóvenes y el celo con que cumplía su tarea, lo que le llevaba a informar sobre situaciones que no le eran requeridas. Pero no siempre sería así en el futuro.

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